El Ejército egipcio reconoció la legitimidad de las protestas que sacuden a ese país africano desde hace una semana, y puso en peligro la estabilidad del Gobierno. Pese a que el presidente, Hosni Mubarak, realizó algunas concesiones, los manifestantes exigen su renuncia. Los ojos del mundo estarán sobre la plaza Tahrir, donde fue convocada "la marcha del millón" de personas. Estados Unidos confirmó que ayer llegó un enviado especial a El Cairo, quien debatirá con las autoridades gubernamentales la crisis que vive el país. La Unión Europea instó a que se realice una transición ordenada.